Blog de contracorrección irreflexiva sobre antiquehaceres parartísticos

miércoles, 31 de marzo de 2010

PACIENTE CERO (IV)

Al otro lado de la calle, el hombre aleja un poco el teleobjetivo del vidrio empañado de la ventana. Repite la fotografía, quiere asegurarse de contar con una toma del detective médium un minuto después de que la cliente saliera de la oficina.
-          Está lloviendo -le comunica a su compañera.
-          La comida está lista -responde ella, poniendo la mesa.
-          Sujeto 4 ha salido de la oficina del detective a las 15: 23 -le dice a la grabadora; y a ella-: pues a comer, que aquí no hay más que ver.
Se acerca a la mesa ya dispuesta, se miran y sonríen, hoy es el día de la semana que tanto ansiaban, la comida es lo más importante. Los dos tienen más de setenta años. Hace un mes y medio que se conocen, el tiempo que les asignaron aquel piso frente a la agencia del detective, el tiempo que la madre de Mila encargó la investigación de las andanzas de su hija.
Ella se va a la cocina y él toma asiento ceremoniosamente.
No tiene que preguntar el menú.
Al momento, regresa la anciana con dos platos y se sienta frente a él.
Sangre.
Sangre encebollada.
Sangre humana encebollada.
Llevan toda la semana esperando aquel momento.
 Aquella sangre es lo más parecido a la carne que tanto extrañan; sienten una nostalgia inconsolable por la carne humana pero saben que deben aprender a renunciar a ella para siempre.

© del texto: Biedma & Francis P.
© de la ilustración: Tomás Giorello

miércoles, 24 de marzo de 2010

Avatar

Amigo Francis, mi hijo podrá decir acertadamente que su padre nunca ha hecho nada por él, pero no podrá quejarse de que no lo llevé a ver Avatar, por mucho que la idea me repateara las tripas.

A pesar de sus tres horas, su absurdo presupuesto y sus avances técnicos -es verdad que con las mugrientas gafas esas parecía que estabas sentado en la primera fila y que las medusillas de los cojones te rozaban el bigote... -, me pareció una películilla de tres al cuarto, infantil en el más estúpido sentido del término, con una de las peores memeces que he tenido ocasión de ver últimamente sustituyendo a esa cosa llamada guión que antes constituía una pieza sustancial de las películas.

Nos presentan una versión SF de Pocahontas, situada en un mundo en el que los alienígenas son los indios pero mucho más feos, protagonizada por un marine al que se le ofrece la posiblidad de volver a andar a través del control mental del cuerpo de uno de estos extraterrestres con el fin de que se infiltre entre ellos y facilite las esquilmación de sus recursos naturales. Para integrarse, el marine deberá pasar una serie de pruebas físicas que, con un difícilmente soportable tufillo facistoide, le dejan claro al espectador que cualquier otro bagaje personal o cultural que tuviera el a estas alturas ya dichoso protagonista, será gustamente relegado por pasar el resto de su vida viviendo en árboles y volando sobre dragones de colores.

En fin , entre que los militares son increíblemente malos, los nativos increíblemente buenos, los científicos increíblemente nobles e inteligentes y que, en última instancia, la deidad planetaria -el Manitú local- es increíblemente sensible a las peticiones de sus creyentes y les echa un cable decisivo en la guerra contra los invasores, resulta toda una experiencia haberse gastado los cuartos en ver la película de marras.

Sólo me consuela saber que el maestro Tinto Brass prepara una película guarra en 3D y que en Madrid ya se ha estrenado otra cinta que aprovecha estos avances para los quehaceres pornográficos; tomemos Avatar como un ensayo de estas técnicas emergentes destinadas a engradecer un arte mayor.



domingo, 21 de marzo de 2010

Mad Max era predicador


Pues eso amigo Biedma. Hace tiempo que otro amigo me contó que en la industria cinematográfica estadonidense se está conformando un lobby ultracristiano que ha decidido invertir su pasta en la catequización mundial. Así se explica que anden pariéndose sin complejos perlas como esta, folletones postapocalípticos para ultras antidarwinistas, partidarios de la pena de muerte como recompensade la maldad y el pecado, llamamiento moral masivo para la rendición ante la verdadera fe, y demás especies al uso.

Y de eso, Biedma, tenemos aquí un perfecto modelo. Resulta que Denzel Washington -que me huelo debe ser parte del cotarro- se pone al servicio de los Hughes Brothers (sí, esos mismos que destrozaron sin compasión la maravillosa "From Hell" de Alan Moore) para adiestrarnos en las delicias de la fe verdadera con este folletón espantoso de un Mad Max rompehuevos que pretende hacer llegar una Biblia, la última que queda, (el dichoso libro de Eli) a San Francisco en mitad de un mundo que hace treinta años fue arrasado por la gran madre de todas las guerras... Y encima caminando. Porque Dios le ha hablado y le ha dicho que esa es su misión en la vida.  El argumento es desternillante y disparatado, en efecto. Más lamentable es el hecho de que todos los humanos que han sobrevivido sean simples estúpidos o meras alimañas asesinas que tratarán por todos los medios impedir que Eli logre cruzar el infierno. Y peor el tufo de partidismo anticatólico que destila el papelón de Gary Oldman: Un cacique psicópata que pretende hacerse con la Biblia de Denzel para utilizarla como herramienta de manipulación de masas... Vamos, para crear una nueva iglesia Vaticana.

No os preocupéis, que tendrá su merecido.

Lo dicho, Biedma, una cosa ultrafascista e hiperreaccionaria al servicio de los auténticos cristianos -los adventistas del séptimo Día, o así- en la que se asume que los católicos -sean quienes fueren- son una panda de rojazos corruptos y pecadores, los no creyentes una especie de zombis memos y despistados en manos del destino, y que en realidad el mundo fue destruido porque ya no quedaba nadie capaz de asumir el gran y único mensaje. Y más: si asesinas a setecientos de estos cenutrios en nombre la fe verdadera, serás debidamente recompensado porque los malos no son los que matan por Dios sino, simplemente, los que matan sin que Dios les de permiso. Para morirse. O para que nos maten.

Difunde el mensaje. Eso dice la última escena de la peli, dominada por una chiquilla en plan monja futurista de cacha maciza: pilla la burra y evangeliza. El mundo te necesita.... In God We Trust, pues esto es el jodido libro de Eli: un orgamastrón bíblico de estética modernilla para aficionados a los videojuegos. Chicos, si no habéis nacido en Salt Lake City, absteneros de la vomitona. Yo de momento al bueno de Denzel, a quien tenía en  muy alta estima, acabo de retirarle la palabra hasta nueva orden... porque me huelo que se lo cree.

Biedma, protégete.

viernes, 19 de marzo de 2010

Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona

Francis, ojalá estuvieras más cerca de Sevilla, a lo mejor podrías pasarte a la ceremonia de entrega del IV Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona que se celebra esta tarde a las 20:30 en el ayuntamiento de esa localidad.

Me han propuesto que me encargue de la disertación introductoria y después pasaremos rápidamente a conocer de forma oficial al ganador de un galardón que ha ido afiazándose como uno de los más reputados en cada una de sus ediciones.

Y digo oficialmente porque desde esta mañana hay filtración en facebook, atento al responsable -gran amigo, gran escritor- de la cuarta de las novelas que inserto a continuación.

domingo, 14 de marzo de 2010

PACIENTE CERO (III)


En cuanto desaparece su cliente, su nueva ayudante se materializa.
El detective médium tiene veintiocho años tres meses y doce días; según su ficha, su ayudante tiene cincuenta y nueve años, un mes y siete días; no quiere calcular la diferencia de edad, pero aunque la que acaba de salir es lo que cualquiera entiende por una mujer hermosa -una rubia cosmética remodelada en el quirófano y el gimnasio- de unos treinta y tantos, es su asistente la que le mantiene en permanente estado de excitación desde que la contrató.
Intenta no mirar a la mujer, más que morena oscura, mientras recoge el vaso y la botella de agua mineral que ha dejado su cliente; intenta no aspirar su olor, no imaginar dónde podría hurgarle con aquellos dedos llenos de anillos de plata.
Cuando sale de la sala, necesita ponerse en pie y acercarse a la ventana para despejarse, se lleva el teléfono inalámbrico y marca un número que no ha querido registrar en la agenda.
- Acaba de irse -informa cuando descuelgan sin palabras.
- ¿Ha notado algo? -al fin una voz; neutra.
- Nada. Completamente convencida. Quiere que siga.
Está empezando a llover. Los transeúntes aceleran y el tráfico se detiene. Un música, atonal y creciente, asola el barrio de Salamanca como una mala banda sonora de algún mal documental sobre algún tema asqueroso y cotidiano.



© del texto: Biedma & Francis P.
© de la ilustración: Tomás Giorello.

lunes, 8 de marzo de 2010

Waits


Francis, tu entrada de Tom Waits me ha parecido como si un viejo amigo común, con el que no me encontraba desde hace mucho, te hubiera dado recuerdos para mí; un colega medio olvidado de copas y de tardes que no terminaban de convertirse en noches.
Recuerdos de su música, de la monotonía hipnótica de su voz y de las películas que dignificaba con su presencia -el síndrome de Renfield ya tendrá su cara para siempre desde el Drácula de Coppola.

Tengo la impresión de que se ha muerto y no nos hemos enterado, que ya no hay sitio para un tipo así en este nuevo tiempo que tan poco nos gusta. No pienso averiguarlo; si se ha muerto, no quiero enterarme. Prefiero poner alguna de sus canciones.



El piano ha estado bebiendo
Mi corbata está dormida
Y la banda se ha ido a Nueva York
La gramola tiene que ir a mear
Y la alfombra necesita un corte de pelo
Y el foco parece el de la torre de una prisión
Porque el teléfono no tiene cigarrillos
Y la terraza se ha ido a ligar
Y el piano ha estado bebiendo
El piano ha estado bebiendo
Y todos los menús están helados
Y el iluminador está ciego de un ojo
Y no puede ver con el otro
Y el afinador de pianos lleva un audífono
Y se presentó con su madre
Y el piano ha estado bebiendo
El piano ha estado bebiendo
Y el matón sabe lucha japonesa
Pero es un enclenque cobarde
Y el dueño es un descerebrado
Con el coeficiente de inteligencia del poste de una valla
Porque el piano ha estado bebiendo
El piano ha estado bebiendo
Y no puedes encontrar a tu camarera
Con un detector de radiactividad
Y ella te odia a ti y a tus amigos
Y no puedes conseguir tu trago sin ella
Y la taquilla está babeando
Y los taburetes están ardiendo
Y los periódicos están haciendo el tonto
Y los ceniceros están jubilados
Porque el piano ha estado bebiendo
El piano ha estado bebiendo
El piano ha estado bebiendo
No yo, no yo, no yo, no yo, no yo...

EL PIANO HA ESTADO BEBIENDO
The piano has been drinking.
Tom Waits

domingo, 7 de marzo de 2010

La Coz Cantante


No es que sea yo tipo habituado a leer sobre música -a pesar de que sea una de mis grandes aficiones- porque si tienes tiempo para escucharla, es poco común que tengas tiempo para leerla, y además los rockeros, poperos, blueseros y demás gentuza me han parecido siempre bastante poco interesantes más allá de sus discos. Pero, querido Biedma, ocurre también que este fulano impresentable, Tom Waits, es individuo que siempre me ha llamado la atención por no parecerse a nada, ni a nadie, ni importarle ser un bicho raro, ni tener nada que ver con sus fans, ni ser la típica estrellita, ni vender su música a lo facilón, ni tener ganas de comerciar con su vida y obra. Por ser auténtico y genuino, en estado puro y es lo que hay. Por eso.

Así que cuando alguien que me quiere me regaló esta biografía -no oficial como es lógico en alguien que ha hecho de su vida privada un castillo inexpugnable- de Waits, me dispuse a leerla con cierta emoción atávica e incomprensible que, querido Biedma, se ha visto bien recompensada.

Un libro para la gente a la que nos gusta Tom Waits, y para aquellos a los que no. Los primeros tenemos grandes dosis de desclasamiento, aculturación y asocialidad pasados por güisqui y ahumados en miles de cigarrillos. La vida de un tipo que ha sido rockstar my a su pesar, incluso contra su propio deseo, a pesar de su música. Los segundos comprenderán cuan vacías, torpes y cutres son esas estrellitas zafias a las que adoran. Humanos, demasiado humanos.

La coz cantante. Hasta el título es fiel al fondo del biografiado.

viernes, 5 de marzo de 2010

MANTIS de Mercedes Castro


Afectísimo Francis, esta noche te traigo un adelanto. Mi prima Mercedes Castro tiene en puertas el estreno de su segunda novela, a la que tuve el suertazo de meter mano cuando no era más que un archivo word. Un excepcional archivo word. Te paso la portada y el texto de contracubierta para ir abriendo fauces.


Teresa oculta secretos en sus fogones que logran que sus platos despierten pasiones, pero, a pesar de su exitosa carrera como chef, de su programa de televisión y su faceta como revolucionaria escritora de recetarios, no termina de sentirse satisfecha. Tal vez porque sus amantes desaparecen sin dejar rastro. Puede que por ese hueco de silencio que nadie alcanza a reconstruir en su pasado.
Para huir de la soledad, Teresa se obliga a buscar un alma gemela que no termina de encontrar y, decidida a aplacar su voracidad, determina volcarse en la cocina, su verdadera obsesión. En sus noches marcadas por los recuerdos y el insomnio creará manjares de sabores inolvidables e imposibles de identificar, tan llenos de misterios como su vida, tan rebosantes de enigmas como los ingredientes que ningún osado ha conseguido descifrar.
Tras un brillante debut con su anterior novela, Y PUNTO, Mercedes Castro nos sorprende con esta intriga psicológica, un cuento de hadas envenenado, cargado de humor negro y un perverso sentido del suspense, la historia de una mujer fatal que persigue huir de su destino. Mantis, plena de ironía y tensión, nos hará desear conocer mejor a Teresa y, no importa qué delicia nos sirva, sentarnos a comer a su mesa.

martes, 2 de marzo de 2010

EL ASESINO DENTRO DEL CÍRCULO


El lunes 8, a las 22:15 en TVE 1,

proyectan la última película de

LA HUELLA DEL CRIMEN:

EL ASESINO DENTRO DEL CÍRCULO


Dirige nuestro compinche

Fernando Cámara